viernes, 23 de octubre de 2009

Sexismo lingüístico

Última actualización: abril de 2012

Hoy me ha llamado la atención la advertencia que he visto en el pie de las páginas de la web del SACU (Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria).

El texto dice textualmente:

Esta página web utiliza lenguaje no sexista. Las referencias a personas, colectivos o cargos citados en los textos en género masculino, por economía del lenguaje, debe entenderse como un género gramatical no marcado. Cuando proceda, será igualmente válida la mención en género femenino.

Por si alguien desconoce el término, el "sexismo lingüístico" hace referencia a cuando el lenguaje resulta discriminatorio debido a su forma, es decir, debido a las palabras o estructuras elegidas.

Lo primero que nos viene a la cabeza son los desdoblamientos que últimamente tanto se oyen en los medios de comunicación, el "miembro y la miembra" del que se ríe Pérez Reverte. Y la verdad es que a veces se raya el ridículo.

Sin embargo resulta un tema bastante interesante cuando te acercas a él sin extremismos ni prejuicios. O al menos a mí como lingüista me lo parece.

Hay un libro muy interesante, fácil de leer y con muchos ejemplos: "Manual de Lenguaje Administrativo no sexista" (PDF), en el que encontré el siguiente ejemplo:

A la inauguración podrán acudir los concejales acompañados de sus mujeres.

Opines lo que opines del sexismo lingüístico, tendrás que reconocer que no es una frase muy afortunada.

Sería más apropiado:

"A la inauguración podrán acudir los concejales acompañados de sus parejas".

En realidad en el manual proponían sustituir "mujeres" por "cónyuges" y no por "parejas", pero supongo que no pedían el libro de familia para entrar en la inauguración.

Me gustó especialmente el capítulo "Problemas estilísticos", en el que se desaconseja el uso de la "/", la "@" y los dobletes, que precisamente parecen los recursos más utilizados para demostrar tu simpatía por esta causa.

No obstante, y a pesar de que esté admitido, siempre que sea posible ha de evitarse separar con la barra la palabra y el morfema, pues afea el texto y dificulta su lectura, ya que si se opta por este recurso se habrá de utilizar no solo en los sustantivos, sino en todos los elementos con los que concuerden.

[...]

En determinados ámbitos, como el publicitario, se ha puesto de moda la utilización de la arroba al final de palabra (niñ@ para hacer referencia a niños y niñas). Este signo, supuestamente englobador de los dos sexos, no es recomendable, entre otras muchas razones, porque no es un signo lingüístico...

[Nota mía: un lector de pantalla no sabrá por ejemplo interpretar la palabra "niñ@".]

[...]

Las repeticiones o desdoblamientos de los términos pueden, como hemos visto evitar la ambigüedad del uso del masculino genérico; con todo, no se debe abusar de tal procedimiento, siendo recomendable emplear otras alternativas como, por ejemplo, los colectivos, las perífrasis o cualquier otro giro que, al mismo tiempo que no oculte a la mujer, no provoque recargamiento y lentitud en la expresión.

[...]

Resumen. Es inadmisible el empleo del símbolo @; cuando sea necesario economizar espacio puede recurrirse a los dobletes con barra (/), aunque proponemos limitar su uso a los impresos y formularios, puesto que dificulta la lectura y, como los desdoblamientos, lentifica el discurso.

Así que menos barras, menos arrobas, menos miembros y miembras y más sentido común.

A mí me parece un poco triste que lleguemos al extremo de tener que advertir al pie de nuestros escritos que "las referencias a personas, colectivos o cargos citados en los textos en género masculino, por economía del lenguaje, debe entenderse como un género gramatical no marcado. Cuando proceda, será igualmente válida la mención en género femenino".

¿Qué dice la RAE?

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

En "Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas", RAE

2012: se publica el magistral artículo "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer"

En 2012, la RAE decidió llamar la atención a las guías de lenguaje no sexista publicadas en los últimos años. En el artículo "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", Ignacio Bosque, suscrito por 26 académicos, sostiene que si bien existen usos verbales sexistas, las recomendaciones de dichas guías difunden usos ajenos a las prácticas de los hablantes. También conculcan normas gramaticales, anulan distinciones necesarias y obvian la realidad de que no hay discriminación en la falta de correspondencia entre género y sexo.

Este artículo es una pequeña obra maestra de lectura obligatoria. Marca un antes y un después en el tema del sexismo lingüístico.

Se analizaron nueve guías de lenguaje no sexista. Es importante resaltar que solo en la redacción de una de ellas han estado implicados lingüistas, y que precisamente solo en esta se admite el uso no marcado del masculino en español (y por tanto que el masculino es extensivo a las mujeres).

Todas estas guías parten de unas premisas que el autor considera efectivamente ciertas, pero considera que de estas premisas se extrae una conclusión incorrecta.

Estas premisas verdaderas son:

  • Existe la discriminación de la mujer en nuestra sociedad.
  • Existen comportamientos verbales sexistas.
  • Numerosas instituciones autonómicas, nacionales e internacionales han abogado por el uso de un lenguaje no sexista, y hay abundante legislación que propugna abolirlo.
  • Hay que extender la igualdad social de hombres y mujeres y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible.

La conclusión errónea e injustificada que estas guías extraen, según el autor, es: suponer que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían “la visibilidad de la mujer”.

En el artículo se hace hincapié en lo que es realmente lenguaje sexista, esto es, frases como: "En el turismo accidentado viajaban dos noruegos con sus mujeres", "Hasta los acontecimientos más importantes de nuestra vida, como elegir nuestra esposa o nuestra carrera...", "Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas".

Sobre la visibilidad de la mujer en las frases con el uso no marcado del masculino indica:

Es cierto que esta última frase “no visibiliza a la mujer” [se refiere a la frase "Todos los que vivimos en una ciudad grande"], pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas de ella.

Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo.

Yo personalmente no me siento excluida, ¿falla mi conciencia social por no reconocer tal discriminación?

El autor también se pregunta qué autoridad (profesional, científica, social, política, administrativa) poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones. Y pone ejemplos de textos de ilustres mujeres defendiendo los derechos y la igual de la mujer con un lenguaje que estas guías tacharían de sexista, simplemente por utilizar el uso no marcado del masculino, pero que nadie podría decir que lo sean.

Proponen, pues, que debe sustituirse "Los afectados recibirán una indemnización" (VAL-26) por "Los afectados, hombres y mujeres, recibirán una indemnización", ya que las mujeres afectadas que lean la primera variante entenderán (o quizá tendrán que entender, quieran o no, en función del despotismo ético al que me he referido) que no corresponde a ellas el resarcimiento que se anuncia.

Por otra parte pone ejemplos de construcciones gramaticales incorrectas que se proponen en estas guías, o propuestas concretas que incluyen y que rayan el absurdo "El/la avalado/a está obligado/a a comunicar a el/la avalista dicha circunstancia". También se pregunta con ironía si en "Juan y María viven juntos" hay que cambiar el adjetivo "juntos" porque no se visualiza la concordancia en el adjetivo.

El autor va repasando propuestas concretas de estas guías, como la supresión de los artículos o la sustitución de un determinado léxico por otro. En cada caso va resaltando los problemas en los que derivan estas propuesta, como por ejemplo que en muchas de ellas se está cambiando el significado de la frase, de tal manera que la frase original no es equivalente a la propuesta por la guía.

En UPM-12 se hace notar que, como es sexista la presencia del artículo "los" en "los interventores", habrá que sustituir esa expresión por "quienes intervengan". Poco parece importar a los autores de la guía el que las dos fórmulas no sean necesariamente equivalentes.

[...]

Pero, como es obvio, el profesor de Lengua Española debería aclarar en sus clases que la supresión del artículo da lugar unas veces a secuencias anómalas, y otras muchas a notables cambios de sentido. El que dice "Conozco a los especialistas en esta cuestión" está diciendo que los conoce a todos, mientras que, si dice "Conozco a especialistas en esta cuestión", está diciendo que conoce a algunos.

Todo esto lleva a otra cuestión, ¿qué debe enseñar el profesor de lengua en clase?

El profesor de Lengua deberá decidir, como es lógico, qué normas explica en sus clases. Habrá de pensar si recomienda a sus alumnos que escriban l@s niñ@s (como se sugiere en AND-37), l@s actores/as normalmente involucrad@s (como se propone en UGT-33) y alumn@s o funcionari@s (como se recomienda en UPM-17), o deberá, por el contrario, pedir a sus alumnos que eviten estas expresiones, tal como recomienda la RAE, junto con todas las gramáticas normativas y los manuales de estilo de los medios de comunicación.

[...]

La enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia.

Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos. Se trata de lograr que aprendan a usar el idioma para expresarse con corrección y con rigor; de contribuir a que lo empleen para argumentar, desarrollar sus pensamientos, defender sus ideas, luchar por sus derechos y realizarse personal y profesionalmente. En plena igualdad, por supuesto.

Como indicaba el autor, al fin y al cabo estas guías, con una excepción (la menos radical en sus planteamientos), no han contado con lingüistas en su elaboración. Los redactores de estas guías parecen pensar que el sistema lingüístico es una especie de código civil o código de la circulación, y no que su historia es la de un organismo vivo, y que lo que proponen puede ser igual de absurdo que quejarse de que el "sol" es masculino y la "luna" femenino, y no al revés como en el alemán.

6 comentarios :
Eric Alarcón dijo...

Muy buenas Olga,

Recomiendo un par de lecturas interesantes al respecto:

http://www.uv.es/ivorra/documentos/Violencia.html
http://www.uv.es/ivorra/documentos/Lope.html

Son artículos en la misma línea que este, aunque en clave más humorística, muy amenos de leer y creo que tienen toda la razón.

Un saludo.

Claudio dijo...

¡Excelente nota, Olga!
Ya mismo la estoy compartiendo.

Dimaproject dijo...

Hola Olga,

Gracias por iluminarnos con la nota! Aparte de los contenidos, siempre es importante evaluar el nivel discursivo utilizado.

Saludos,

Marcela Zena

Uyate dijo...

Ciertamente, es triste tener que poner esa advertencia al pie de los escritos, cuando hace ni diez años, no había nigún tipo de confunsión cuando se utilizaba el masculino genérico: todos entendíamos que se referencia a ambos sexos. Pero hoy en día, con tanto énfasis en diferenciar, hemos conseguido empobrecer el lenguaje y que sean necesarias tales advertencias.

Anónimo dijo...

me parece demasiado lo del sexismo cada vez se buscan mas toterias para quejarse !!!! porque lo dicen asi para no marear , hasta yo una mujer prefiero que esten diciendo
" a todos " que " atodos y todas " tendriais que leer lo que pusieron sobre eso en el mundo
De:Una mujer indignada

Anónimo dijo...

El lenguaje es el que es porque no hace tanto tiempo la mujer no podía trabajar y tenía muchísimos menos derechos que el hombre. Esto, por suerte, ha evolucionado (aunque aún queda mucho por hacer). Por eso, el lenguaje también debería evolucionar. NO se está hablando de sentido común, ni de "feminizar" todos los adjetivos, se está hablando de buscar alternativas en las que la mujer no esté oculta. La lucha por los derechos de la mujer debería empezar por el lenguaje, que engloba TODO. Usos inapropiados del lenguaje suponen un retraso en la batalla que desde hace años venimos defendiendo. Y hay que aclarar que se debe tener claro el significado de feminismo, no es el contrario de machismo, no se busca discriminar a los hombres, se busca NO ocultar a la mujer.

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