Lectura Fácil y Web Comprensible. Modelo de los tres umbrales. Reglamento de condiciones básicas de accesibilidad cognitiva.
Nombre: Lectura Fácil y Web Comprensible. Un libro blanco en el marco del nuevo reglamento
Autores: María Xesús Bello Rivas y Óscar García Muñoz
Nº páginas: 244
Idioma: español
Formato: papel y PDF (gratuito)
Fecha de publicación: 2026
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Introducción
¿Qué es la Lectura Fácil? ¿Qué tiene en común y qué la diferencia del Lenguaje Claro? ¿Es posible crear un marco integrador que evite la dicotomía entre Lectura Fácil y Lenguaje Claro?
¿Cómo podemos adaptar a Lectura Fácil contenidos que cambian con frecuencia o que necesitamos publicar rápido, como las noticias, si es necesario validarlos con personas con discapacidad?
¿Se puede aplicar la Lectura Fácil a entornos web y contenidos multimedia? ¿Ha llegado el momento de revisar la UNE 153101:2018 EX?
¿Cómo podemos afrontar en la práctica el "Reglamento de condiciones básicas de accesibilidad cognitiva", que en breve se va a aprobar y que va a obligar a incluir contenidos en Lectura Fácil en muchos ámbitos?
A todas estas preguntas y más contesta el libro "Lectura Fácil y Web Comprensible", recién publicado y escrito por María Xesús Bello Rivas y Óscar García Muñoz, dos de los grandes referentes en este campo.
En primer lugar, creo que es de lectura obligatoria para cualquier persona que trabaje o se esté formando en accesibilidad digital. Aunque esta disciplina abarca múltiples especialidades y es imposible ser experta en todas, sí es necesario tener las bases y conocer los fundamentos de todas ellas. Este libro es la oportunidad perfecta para adquirir el conocimiento necesario para comprender las bases de la especialización en Lectura Fácil y Lenguaje Claro.
En segundo lugar, sabemos que pronto se va a publicar el "Reglamento de condiciones básicas de accesibilidad cognitiva" que obliga a incluir contenidos en Lectura Fácil en 9 ámbitos diferentes (Telecomunicaciones y sociedad de la información, Transportes, Bienes y servicios a disposición del público, etc.). El Reglamento suscita muchas dudas: ¿qué se entiende por "parte sustancial del servicio"? ¿debe adaptarse toda la web? ¿un apartado? ¿qué tipos de contenidos deben adaptarse? ¿con qué nivel de adaptación?
Precisamente, uno de los grandes aportes del libro es su interpretación y su propuesta de qué contenidos deben adaptarse y con qué nivel de adaptación. En este sentido, presentan el Modelo de los tres umbrales, una solución funcional ajustada a la normativa que permite organizar las decisiones de adaptación en función de distintas variables, estableciendo tres umbrales:
- Umbral mínimo (lectura fácil estricta)
- Umbral recomendado (lectura fácil modulada)
- Umbral estratégico (lenguaje claro)
El modelo propuesto favorece una comprensión integrada del Lenguaje Claro y la Lectura Fácil, de tal manera que ambos recursos pasan a formar parte de una estrategia común articulada en función de la finalidad del contenido, el perfil de las personas usuarias y el nivel de accesibilidad exigible en cada caso.
Lectura Fácil y Lenguaje Claro no son intercambiables, pero tampoco son rivales, en palabras de los autores:
son métodos distintos que es preciso delimitar y combinar con criterio según el tipo de contenido, el grado de complejidad y las necesidades de los destinatarios.
También me parecen muy relevantes las reflexiones y propuestas de mejora de la norma UNE 153101:2018 EX.
Estructura
El libro está estructurado de forma muy clara en cinco capítulos:
- Qué es la Lectura Fácil
- Quiénes son sus destinatarios y los agentes responsables de su implementación
- Por qué cuenta con un fundamento jurídico y social sólido
- Dónde resulta prioritaria su aplicación:
- Cómo debe integrarse en la práctica institucional y digital
En el libro no se incluyen pautas concretas, ya que para ello debemos remitirnos a los estándares correspondientes, que son perfectamente introducidos y explicados en el libro.
El libro cuenta con dos anexos muy útiles:
- una checklist de comprobación de accesibilidad cognitiva;
- una tabla con ejemplos de contenidos y nivel de adaptación por cada uno de los ámbitos establecidos en el Reglamento, dentro del marco del Modelo de los tres umbrales.
Por último, tiene un apartado final muy útil con un breve resumen de sus capítulos.
En el caso de la presente reseña, y con permiso de los autores, he optado por proponer mi propio resumen, basándome en los aspectos que me han parecido más relevantes durante su lectura. Este resumen lo he elaborado manualmente sin ayuda de herramientas IA, a partir de mis ámbitos de interés. Por tanto, todo el contenido del presente artículo hace referencia y está extraído del libro "Lectura Fácil y Web Comprensible. Un libro blanco en el marco del nuevo reglamento".
Qué es la lectura fácil
La definición según la norma UNE 153101:2018 EX es:
Método que recoge un conjunto de pautas y recomendaciones relativas a la redacción de textos, al diseño/maquetación de documentos y a la validación de la comprensibilidad de los mismos, destinado a hacer accesible la información a las personas con dificultades de comprensión lectora.
Nota 1: La lectura fácil es una herramienta de accesibilidad cognitiva.
Nota 2: Los materiales resultantes de la aplicación del método pueden considerarse productos de apoyo para personas con dificultades de comprensión lectora
La Lectura Fácil es un proceso de adaptación, no de traducción, que puede aplicarse a otros soportes y modalidades (webs, audiodescripciones, entornos multimedia). Por otra parte, no es una técnica de simplificación, sino una forma de comunicación accesible orientada a garantizar la comprensión y el derecho a la información.
En este capítulo, además de aspectos terminológicos, se abordan los riesgos de hacer gradaciones conforme al MCER (Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas) o de equiparar los textos en Lectura Fácil a uno de estos niveles, desdibujando así su naturaleza y su finalidad.
María Xesús y Óscar proponen entender la Lectura Fácil a partir de cuatro principios éticos fundamentales:
- Empatía: enfoque en la persona lectora y en sus necesidades, donde se resalta la importancia de no caer en la infantilización.
- Esencia: una adaptación bien realizada no traiciona el contenido original aunque lo exprese con otras palabras, aunque sí que puede implicar la supresión de determinados recursos o formas de redacción para mejorar la claridad y la eficacia comunicativa.
- Autonomía, como herramienta de accesibilidad y producto de apoyo, ya que asegura la autonomía lectora de quienes se enfrentan a textos inaccesibles actuando sobre el contenido.
- Democratización, permitiendo la inclusión lectora de la ciudadanía.
Una vez diseccionado el término de "Lectura Fácil", se aborda el término de "Lenguaje Claro", cuyo objetivo es la eficacia comunicativa y su público objetivo la ciudadanía en general. Os recomiendo consultar la tabla comparativa entre Lenguaje Claro (Plain Language) y Lectura Fácil (Easy-to-Read) de la página 43.
Aunque "Lectura Fácil " y "Lenguaje Claro" tienen diferencias, también tienen aspectos comunes:
- el enfoque orientado a la persona lectora,
- la selección y organización del contenido,
- el ajuste de estructuras oracionales y del vocabulario a la persona lectora final,
- el diseño que refuerza la comprensión,
- la participación de las personas usuarias para comprobar la eficacia de la solución.
La Lectura Fácil y el Lenguaje Claro se presentan como complementarios, no como excluyentes. Un contenido en Lenguaje Claro puede resultar difícil de entender para las personas con dificultades de comprensión lectora y necesitar una adaptación específica a Lectura Fácil.
En este capítulo me han resultado de especial interés las reflexiones alrededor de la validación con personas con discapacidad, que es una condición obligatoria en los textos en Lectura Fácil. ¿La aportación de los validadores es mínima y está tutelada, como afirman otros autores? ¿Si las personas que validan reciben formación podrían viciar el resultado porque aprenderían de forma progresiva? ¿Cuál debería ser el alcance de su trabajo y la práctica de los dinamizadores?
También me ha resultado de interés la reflexión sobre si deben validarse todos los contenidos y de igual manera, ya que hay información clave de mayor y menor impacto, y contenidos de actualización muy frecuente, como las noticias, que si validamos con personas con discapacidad retrasaríamos su publicación. Esta reflexión nos lleva después al planteamiento concreto que se propone más adelante en el libro.
Quiénes son sus destinatarios y los agentes responsables de su implementación
En la primera parte de este capítulo se identifican los diferentes colectivos de personas con dificultades de comprensión lectora que se benefician de la Lectura Fácil, con el objetivo último de cuantificarlas.
El resultado, con las observaciones pertinentes, es que estamos hablando de que beneficia directamente a un 52,1% de la población.
- La Lectura Fácil es imprescindible para personas con:
- discapacidad intelectual
- trastorno del espectro del autismo
- daño cerebral adquirido
- sordoceguera
- deterioro cognitivo grave
- La Lectura Fácil es relevante para personas con:
- trastornos específicos del lenguaje
- sordera prelocutiva
- deterioro cognitivo leve
- La Lectura Fácil puede ser necesaria para personas (con):
- trastornos de salud mental
- dificultades de aprendizaje de la lectura
- trastornos de déficit de atención e hiperactividad
- extranjeras con conocimientos limitados del español
- hispanohablantes con dificultades de comprensión del idioma
- mayores
- en situaciones de emergencia o estrés
- poca experiencia digital
- sobrecarga informativa
En este contexto, aplicar criterios de Lectura Fácil combinados con un diseño accesible no es solo una medida de inclusión: es una estrategia de eficiencia.
No se trata de hacer los textos «más agradables», sino de reducir el coste cognitivo que supone descifrarlos. Interfaces intuitivas, textos jerarquizados, lenguaje operativo y presentación visual coherente no benefician únicamente a personas con discapacidad.
También —y muy especialmente— a quienes se enfrentan a la sobrecarga permanente como parte de su día a día.
El resto del capítulo aborda el conjunto de profesionales involucrados: adaptadores, autores, lingüistas forenses, editores y correctores, validadores, dinamizadores, y otros perfiles.
Por qué cuenta con un fundamento jurídico y social sólido
Un texto no es inaccesible porque el lector carezca de capacidades, sino porque quien lo produjo no contempló la diversidad real de quienes iban a recibirlo.
La inaccesibilidad no expresa un déficit personal, sino un fallo de diseño.
En este capítulo se repasan todos los beneficios sociales y personales de las adaptaciones en Lectura Fácil, así como todos los beneficios para las instituciones, organizaciones y empresas, que son muchos y variados. Además, se repasa el marco legal que incluye la obligación de contenidos en Lectura Fácil.
Por último, se aboga por la revisión de la norma UNE 153101 EX, que resumí en el artículo "Lectura Fácil. Pautas y recomendaciones. UNE 153101:2018 EX", 2019.
Se indican diversos aspectos de mejora de la norma para dotar al estándar de mayor solidez técnica, coherencia operativa y proyección a medio plazo
, como:
- el escaso peso de las pautas pragmático-discursivas en la norma,
- la falta de fundamentación de las pautas desde un punto de vista científico o técnico,
- la posibilidad de una gradación que facilite una comprensión del lugar que ocupa la Lectura Fácil y el Lenguaje Claro dentro del conjunto de las metodologías de accesibilidad comunicativa,
- afrontar la inclusión de pautas para entornos digitales y audiovisuales,
- abordar la posibilidad de la certificación, por ejemplo de los procesos.
Se destacan las normas de referencia ISO 23859 (y su concepto de "easy-to-understand language", que integra Lenguaje Claro y Lectura Fácil); la norma alemana DIN SPEC 33429 y la ISO 24495-1.
En este capítulo me ha llamado la atención el caso de Alemania.
Desde 2016, la Ley Federal de Igualdad de Personas con Discapacidad (BGG) y su desarrollo técnico a través de la BITV 2.0 imponen que todos los sitios web del sector público federal ofrezcan una versión en Lectura Fácil (leichte Sprache).
Esta versión debe:
incluir la información esencial sobre el contenido del portal, la navegación básica y los datos de contacto, y estar accesible desde la página principal [...] ha dado lugar a una implementación práctica visible: la mayoría de portales institucionales federales y regionales incluyen un botón o enlace a una sección "Leichte Sprache" como parte de su diseño base.
Os pongo un ejemplo propio (no incluido en el libro):

Portal alemán con versión en lectura fácil y lengua de signos
En algunos portales públicos franceses también se observan secciones FALC (Facile à Lire et à Comprendre), como parte del cumplimiento del artículo 47 de la Ley nº 2005-102 del 11 de febrero de 2005 sobre igualdad de derechos y oportunidades, participación y ciudadanía de las personas con discapacidad.
Os pongo, un ejemplo propio (no incluido en el libro):

Portal francés con versión en lectura fácil
Dónde resulta prioritaria su aplicación
Este es uno de los capítulos de mayor peso del libro, según mi punto de vista.
En breve se aprobará el "Reglamento de condiciones básicas de accesibilidad cognitiva" que va a obligar a incluir contenido en lectura fácil en 9 ámbitos diferentes:
- Telecomunicaciones y sociedad de la información
- Espacios públicos urbanizados, infraestructuras y edificación.
- Transportes
- Bienes y servicios a disposición del público
- Relaciones con las administraciones públicas, incluido el acceso a las prestaciones públicas y a las resoluciones administrativas de aquellas.
- Administración de justicia
- Participación en la vida pública y procesos electorales.
- Patrimonio cultural y patrimonio histórico
- Empleo
El Reglamento indica para cada uno de estos ámbitos que los contenidos textuales y no textuales, documentos y formularios, contenidos multimedia y los sistemas y mecanismos de interacción y, especialmente, las formas
de prestación del consentimiento, procesos de identificación, autentificación, firma y pago y todo tipo de formulario o herramientas digitales
vinculadas a la contratación, a la aceptación de condiciones o a la asimilación de condiciones
tendrán que estar adaptados para los elementos que integran la "parte sustancial del servicio".
¿Qué se entiende por "parte sustancial del servicio"? ¿debe adaptarse toda la web? ¿un apartado? ¿qué tipos de contenidos deben adaptarse? ¿con qué nivel?
Una reflexión mía personal es ¿por qué tenemos que andar interpretando las leyes de accesibilidad que se publican? ¿no podrían redactarse de manera suficientemente clara y sin ambigüedades?
María Xesús y Óscar nos ofrecen su propuesta que se puede consultar sintetizada en el anexo del libro "Ejemplos de contenidos por ámbito y niveles de adaptación (modelo 3U)" (página 210 y siguientes).
Qué contenidos
Proponen entender como "parte sustancial" aquellos contenidos que tienen que ver con la naturaleza de la empresa o institución y que resultan necesarios para que cualquier persona pueda comprender qué se ofrece, cómo acceder, qué consecuencias tiene, cómo actuar y cómo reclamar o interactuar.
No se trata, por tanto, de adaptar toda una web a lectura fácil, sino de asegurar que el núcleo funcional de la interacción —lo que da acceso, lo que informa y lo que permite actuar— esté disponible en un formato comprensible para quienes lo necesitan. Este enfoque, centrado en la funcionalidad y no en la cantidad, es coherente con lo que ya establecen otras normativas internacionales que hemos analizado en el capítulo anterior.
Su interpretación de los contenidos que deben adaptarse son aquellos que permiten al usuario —especialmente si tiene dificultades de comprensión— entender, actuar y ejercer derechos en un entorno digital
.
No se trata de intervenir sobre todo el contenido de una web, sino de identificar con precisión aquellos elementos que, si no están cognitivamente accesibles, imposibilitan el uso autónomo del servicio.
Para ello, es útil establecer una tipología mínima de contenidos digitales. Aunque la norma no detalla todos los niveles, esta propuesta funcional permite identificar qué elementos son críticos para la autonomía del usuario
Se puede consultar la tabla de referencia en las páginas 126-127.
Qué nivel de adaptación: el Modelo de los tres umbrales
establecer criterios para distinguir unos niveles de intervención resulta imprescindible para aplicar la accesibilidad cognitiva con eficacia, sin convertirla en una exigencia formalista ni reducirla a casos extremos. Con este objetivo, proponemos el siguiente modelo de tres umbrales.
El Modelo de tres umbrales es una herramienta interpretativa que permite organizar las decisiones de adaptación en función de tres variables combinadas: el marco normativo aplicable, el riesgo de exclusión asociado a su incomprensión y la finalidad del contenido. Propone una solución funcional ajustada a la normativa que facilita la producción más ágil de contenidos en Lectura Fácil .
Un marco operativo que permite asignar recursos con criterios de proporcionalidad, justificar las decisiones de adaptación y evaluar la calidad de las intervenciones, además de que evita la visión dicotómica entre lenguaje claro y lectura fácil, ambos recursos deben formar parte de una estrategia común articulada en función de la finalidad del contenido, el perfil de los usuarios y el nivel de accesibilidad exigible en cada caso.
[...]
No añade nuevas obligaciones, pero sí facilita una implementación razonable y centrada en el impacto real. Su consideración refuerza nuestra tesis: solo una estrategia que distinga con rigor entre lenguaje claro y lectura fácil —sin jerarquizarlos ni confundir sus funciones— puede garantizar una accesibilidad cognitiva real, evaluable y jurídicamente fundada.
Los umbrales son:
- Umbral mínimo (lectura fácil estricta). Corresponde a aquellos contenidos cuya comprensión resulta indispensable para realizar un trámite, ejercer un derecho o evitar una consecuencia negativa para el usuario. En estos casos, la adaptación a Lectura Fácil debe ser íntegra según la norma UNE 153101:2018 EX como condición necesaria para el cumplimiento normativo. Representa el núcleo duro de la accesibilidad cognitiva legalmente exigible.
- Umbral recomendado (lectura fácil modulada). Este umbral se aplica a contenidos que, sin ser estrictamente imprescindibles, desempeñan un papel relevante para contribuir a la autonomía del usuario o mejorar sustancialmente su experiencia informativa. En estos casos, estos textos deben aplicar las pautas de redacción y diseño de la norma UNE 153101:2018 EX, pero pueden optar por otras formas de participación de los usuarios que no sean tan estrictas como la validación que propone el estándar español.
- Umbral estratégico (lenguaje claro). Incluye aquellos contenidos no cubiertos por el perímetro legal de obligatoriedad, pero cuya adaptación favorece el acceso equitativo a la información y refuerza la inclusión comunicativa, en cumplimiento del artículo 5.2. del reglamento. En estos casos, el uso del Lenguaje Claro constituye una buena práctica institucional. Cuando el público objetivo incluye personas con dificultades de comprensión, puede ser recomendable ofrecer también una versión complementaria en "lectura fácil modulada", especialmente en ámbitos como la cultura, la participación pública, el empleo o la educación.
En las páginas 134-155 se puede consultar para cada uno de los ámbitos de aplicación del Reglamento, organizados en tres ejes, el análisis de su alcance, justificación normativa y funcional, y los contenidos y niveles de adaptación requeridos. No se pretende cerrar un catálogo único de exigencias, sino facilitar la toma de decisiones técnicas y jurídicas en contextos diversos, aplicando el modelo de umbrales como herramienta interpretativa coherente con el nuevo marco legal.
En un anexo del libro (página 210 y siguientes) podemos consultar ejemplos de contenidos por ámbito y niveles de adaptación dentro del modelo de tres umbrales.
Cómo debe integrarse en la práctica institucional y digital
En este capítulo se repasa el marco normativo y los estándares de accesibilidad digital, así como la implementación práctica de la accesibilidad cognitiva en la web: WCAG, EN 301 549, COGA.
Para facilitar la aplicación práctica de estas orientaciones, se incorpora un listado de puntos de comprobación que resume los requisitos y recomendaciones más relevantes para la accesibilidad cognitiva en la web (consultar cuadro A de las páginas 203-209).
En las páginas 164-166 se recogen los criterios de WCAG 2.2 más relevantes para la accesibilidad cognitiva. Para facilitar su comprensión, se agrupan en torno a cuatro dimensiones ampliamente reconocidas en la literatura científica y en los trabajos de COGA:
- carga cognitiva,
- memoria y orientación,
- comprensión lingüística,
- y apoyo en tareas.
Por su parte, en las páginas 166-170 se presentan las ocho pautas COGA junto con recomendaciones prácticas para su integración en el diseño web.
En este capítulo se habla también de muchas otras cosas:
- tipografía,
- integración de contenidos en Lectura Fácil en la web,
- aplicación a contenidos audiovisuales, subtítulos y alternativas textuales,
- riesgos de los overlays,
- antipatrones cognitivos: sobrecarga visual e informativa, cambios inesperados, jerarquías inestables, lenguaje ambiguo, etc.
- cómo diseñar un plan de accesibilidad cognitiva.
Muchas gracias a María Xesús y Óscar por regalarnos este libro.











